El Salvador necesita real democracia aérea
Jorge Amaya
La crisis económica mundial golpeó sin duda a la mayor parte de los países, inclusive, a los más acaudalados. Todos los gobiernos utilizan fórmulas para poder traer inversiones de empresas extranjeras; otros le apuestan bastante al rubro turismo como es el caso de El Salvador.
En realidad, lo que se necesita es que entre billete "fresco" proveniente de otros países; seducir a los extranjeros a invertir o simplemente que nos visiten, y así, el país gana porque obtiene fondos necesarios para levantar la economía.
Es de señalar que El Salvador la tiene "cuesta arriba" en este rubro, porque somos un país pequeño con pocos recursos naturales, no somos potencia industrial ni agrícola.
Pero para poder hacer llegar más turistas a nuestro país, se necesita que se incentive y ofrecerles mejores precios; de nuestra parte, romper con el monopolio aéreo producto de la globalización que azota con fuerza a nuestras naciones.
Las políticas monopólicas le han causado tremendo daño a El Salvador, los denominados "hermanos lejanos" pagan mucho más por venir a su propio país que visitar otro destino.
Uno de los mayores retos que enfrenta el turismo es el proteccionismo que la ley impone y que encarece los movimientos de los viajes a la región. El costo de los boletos es significativamente más alto para viajar a El Salvador que a otros destinos, hasta un 50% más alto.
Consciente de la tremenda problemática que enfrenta nuestro país en ese rubro, es que el Consultor de la Organización Mundial de Turismo (OMT), Alejandro Gómez, señala a través de la "Política de Cielos Abiertos", permitir la movilidad más conveniente para el viajero, no solo para el turismo.
Concretamente, "Política de Cielos Abiertos" significa que las aerolíneas nacionales o extranjeras pueden llegar con absoluta libertad a diferentes destinos, para llevar pasajeros, carga y correo de un destino a otro y fijar tasas libremente, basados únicamente en el costo de la operación.